
El verano pide postre refrescante, ligero, sin culpa. Un petit suisse de fresa con isomalt es exactamente eso: cremosidad sin azúcar, brillo sin artificial, el sabor real de la fresa en cada cucharada. Mayte eligió este postre porque lleva todo lo que define al isomalt — precisión, transparencia, resultado perfecto — en un formato que se come en segundos.
La fresa es el alma. El isomalt, el que la guarnece. Cuando trabajas con ingredientes tan simples, la calidad de cada uno no se puede ocultar. Por eso las medidas en esta receta son exactas, los pasos bien definidos, sin trucos. Es repostería honesta de verano.
Si nunca has trabajado el isomalt en postres sin horno, esto es el punto de entrada perfecto. Frío, visual, y tan delicioso que los comensales preguntan cómo lo hiciste.
Petit suisse de fresa con isomalt
Cantidad: 6 vasitos pequeños
Textura: cremosa, suave y ligeramente firme
Conservación: 3 días en nevera


Ingredientes
- 300 g de fresas congeladas
- 80 g de isomalt
- 200 g de queso crema
- 200 g de queso fresco batido o yogur griego natural sin azúcar
- 100 ml de nata para montar o leche evaporada
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 4 hojas de gelatina neutra, aprox. 6 g
- Opcional: unas gotas de sucralosa líquida o estevia
Elaboración
Pon las hojas de gelatina en agua fría durante 5-10 minutos para hidratarlas.
En un cazo, pon las fresas congeladas, el isomalt y el zumo de limón. Cocina a fuego medio durante unos 8-10 minutos, hasta que las fresas estén blandas y el isomalt se haya disuelto completamente.
Tritura la mezcla hasta conseguir un puré fino. Si quieres una textura más suave, puedes colarlo para retirar las semillas.
Añade la gelatina bien escurrida al puré caliente de fresas y mezcla hasta que se disuelva por completo.
Deja templar unos minutos. No debe estar hirviendo cuando lo mezcles con el queso, pero tampoco completamente frío.
En un bol, mezcla el queso crema, el queso fresco batido y la nata hasta que quede una crema lisa.
Añade el puré de fresas poco a poco y mezcla hasta integrar.
Prueba el dulzor. Como el isomalt endulza menos que el azúcar, puedes añadir unas gotas de sucralosa líquida o estevia si quieres un sabor más dulce.
Reparte la mezcla en vasitos y lleva a la nevera durante mínimo 4 horas, aunque queda mejor de un día para otro.

Este petit suisse es la prueba de que el isomalt no es solo para decoración en repostería de alta gama — es un ingrediente versátil que transforma postres tradicionales en versiones ligeras y sin culpa. Verano perfecto en 6 vasitos.




